jueves, 9 de marzo de 2017

Segunda entrega del #retotrespalabras. En esta ocasión un cuento. Escrito por Laura Rodriguez Corado.

Gracias por tu colaboración y esperamos que te guste la ilustración realizada por José Antonio Manzano del blog  http://joseantoniomanzano.blogspot.com.es/  y deseamos  verte en proximos retos.



                                             JACOBO EL COCINERO

La radio sonaba de fondo, siempre sonaba de fondo….siempre con música, la música le hacia feliz…le gustaba cantar aunque no se supiera bien las canciones, eso daba igual…Jacobo siempre cantaba.
En la casa de Jacobo, que por cierto no os he dicho que era un lobo, todo estaba patas arriba. No era muy ordenado…le costaba encontrar las cosas porque nada estaba en su lugar. Hoy era un día especial, tenia visita para merendar y quería preparar algo rico , así que  buscaba el libro de recetas que su abuela le regalo.
Por fin…allí estaba, guardado en una caja junto con un montón de cuentos, libretas y fotos. Cuantas historias bonitas salían de aquella caja, cuantos momentos vividos estaban allí guardados. Cogió el libro de recetas y lo abrió por la primera página y allí estaba…..tarta de galletas, la que hacia su abuela….su favorita.
Ya lo tenia todo preparado: galletas, azúcar, harina….había encendido el horno y se había puesto el delantal. Manos a la obra. Acabó pronto su tarea, era una tarta deliciosa pero sencilla y se sentó junto al horno a esperar.
A los pocos minutos todo la casa olía a galletas…ummm  en aquella cabaña se respiraba  paz, que ganas tenía Jacobo de probar ese manjar. El olor a tarta recién hecha salió de su casa y fue impregnando el bosque de aquel aroma a vainilla, canela y chocolate y todos los animales del bosque se fueron acercando a la cabaña. Cuando nuestro amigo el lobo sacó  la tarta a la ventana para que se enfriara…..SORPRESA, allí estaban todos los habitantes del bosque….así que aquella merienda de dos se convirtió en una merienda del bosque al completo.
Jacobo pensó que con la tarta no podría invitar a todos , no sería suficiente. Así que entró en la cabaña y buscó en su despensa. Encontró panecillos, jamón, zumos, algo de fruta y rápidamente preparó la mesa para aquella merienda improvisada.
Todos disfrutaron muchísimo, comieron y bailaron al son de la radio que nunca había dejado de sonar  y felicitaron a Jacobo por su fabulosa tarta.
Entonces contó que era una antigua receta de su abuela, que ella siempre le hacia cuando aun Jacobo era tan solo un cachorro y volvía hambriento del cole.
El lobo se sintió feliz de poder compartir sus recuerdos y su receta con sus nuevos amigos que desde entonces acudieron siempre al rico olor a galleta.
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